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Georges BRUGAT 11 septembre 2026
Esta excepcional miniatura del Citroën Autochenille K1 de 1922 captura la esencia de un vehículo revolucionario que marcó la historia del automóvil y la exploración. Fiel reproducción del vehículo que realizó la primera travesía motorizada del Sahara, esta pieza de colección es un valioso testimonio de una época en la que la audacia y la innovación abrieron nuevos horizontes.
Destinada a coleccionistas apasionados por la historia del automóvil y amantes de las aventuras extraordinarias, esta miniatura perpetúa el recuerdo de una hazaña técnica y humana que revolucionó el diseño del transporte en condiciones extremas.
El semioruga K1 nació en 1921 de la audaz visión de André Citroën y el ingeniero Adolphe Kégresse. Este vehículo híbrido, equipado con ruedas directrices delanteras y orugas traseras, representó una importante innovación técnica para la época. Diseñado específicamente para afrontar los terrenos más difíciles, combinaba la maniobrabilidad de un automóvil clásico con la excepcional tracción de los vehículos de orugas.
El sistema Kégresse, llamado así por su inventor, utilizaba orugas de goma reforzadas con cables metálicos, revolucionando la movilidad en terrenos blandos. Esta tecnología permitía una distribución óptima del peso y un agarre excepcional en la arena, allanando el camino para expediciones que antes eran imposibles.
La hazaña de la travesía del Sahara de 1922-1923, liderada por Georges-Marie Haardt y Louis Audouin-Dubreuil, demostró de forma espectacular las capacidades excepcionales de este vehículo de vanguardia.
En 1922, André Citroën ya lideraba una marca pionera en la industria automotriz francesa. Tras revolucionar la producción en masa con el Tipo A en 1919, el primer automóvil europeo producido en serie, Citroën buscaba constantemente superar los límites de lo posible . La aventura del Autochenille encajaba a la perfección con esta filosofía de innovación y audacia.
La marca Chevron, fundada en 1919, ya se había distinguido por sus modernos métodos de producción inspirados en Ford y su revolucionario enfoque de marketing. La expedición al Sahara fue un formidable laboratorio de pruebas a escala real , que permitió probar vehículos en las condiciones más extremas, a la vez que generó una excepcional publicidad mundial.
Este período marcó la época dorada de exploración de Citroën, presagiando futuras expediciones legendarias como la Croisière Noire y la Croisière Jaune, que establecerían definitivamente la reputación de la marca en cuanto a excelencia técnica.
El 17 de diciembre de 1922, cinco vehículos de orugas K1 partieron de Touggourt, Argelia, para emprender una aventura que muchos consideraron una auténtica locura . El objetivo: llegar a Tombuctú, Mali, cruzando todo el Sahara, un viaje de 3200 kilómetros a través de uno de los desiertos más hostiles del planeta. Nunca antes un vehículo motorizado había intentado semejante hazaña.
La expedición, denominada la "Primera Misión Citroën a África Central", estuvo liderada por Georges-Marie Haardt y Louis Audouin-Dubreuil, dos aventureros experimentados. Durante 20 días, las tripulaciones se enfrentaron a cegadoras tormentas de arena, temperaturas extremas y un terreno increíblemente difícil. Los semiorugas demostraron su excepcional fiabilidad , experimentando solo una avería mecánica importante en toda la ruta.
La triunfal llegada a Tombuctú el 7 de enero de 1923 marcó un punto de inflexión en la historia del transporte. Esta proeza técnica abrió nuevas perspectivas para el desarrollo económico de África y demostró al mundo entero la superioridad de la ingeniería francesa. La prensa internacional difundió ampliamente esta hazaña, catapultando a Citroën a la categoría de los fabricantes más innovadores del planeta.
Esta extraordinaria aventura inspiró muchas otras expediciones y contribuyó a democratizar la exploración motorizada . Sigue siendo hoy un símbolo de la audacia francesa y del genio técnico del período de entreguerras, una época próspera en la que la innovación traspasó constantemente los límites de lo imposible.
Este K1 Autochenille ocupa un lugar especial en el mundo de las miniaturas de Citroën , representando el espíritu pionero que caracteriza a la marca Chevron. Encaja a la perfección en colecciones de vehículos clásicos y es un excelente complemento para las miniaturas de la década de 1920 .
Los coleccionistas apasionados por la historia del automóvil apreciarán la rareza de este modelo y su importancia en la evolución del transporte. Esta pieza encaja a la perfección con otros vehículos de exploración o miniaturas que representan automóviles franceses icónicos. Enriquecerá especialmente las colecciones dedicadas a vehículos excepcionales y prototipos históricos.
Esta miniatura está dirigida tanto a coleccionistas experimentados como a aficionados a las aventuras extraordinarias. Además, constituye una fantástica herramienta educativa para compartir la historia del automóvil y el espíritu innovador que inspiró a los pioneros de la industria. Su autenticidad histórica y su meticuloso acabado la convierten en una pieza esencial para cualquier colección que se precie, un testimonio tangible de una época en la que la audacia y la tecnología abrieron camino a lo imposible.
Escala 1/43
opciones variadas, precios razonables, envío rápido, embalaje efectivo, descripción precisa y excelente contacto con el vendedor cortés y receptivo.
Georges BRUGAT 11 septembre 2026
Paquete impecable y modelos en excelente estado. Muy recomendable.
Jérome BLONDIAUX 10 septembre 2026
Entrega conforme al pedido, muy profesional y buen seguimiento al cliente. Recomiendo
H D 7 septembre 2026
MUY BIEN EMBALADO VEHÍCULO BIEN PROTEGIDO Y MUY BONITO
Denis Gernez 6 septembre 2026
Servicio rápido, paquete recibido en buen estado, productos bien embalados, trabajo concienzudo, precio honesto.
Daniel Gouhier 5 septembre 2026
Vendedor serio y muy receptivo, envío cuidadoso y rápido, los precios son bastante honestos. Los artículos corresponden exactamente a la descripción. En resumen, todo positivo, lo recomiendo.
Bertin 5 septembre 2026
Pièce partie
C'était le dernier exemplaire, et nous ne l'avons plus en stock. Peut-être qu'elle reviendra un jour, je ne peux pas le promettre. En attendant, voici ce qui s'en rapproche le plus, disponible aujourd'hui.
Citroën Berlingo Multispace verde de 1999 (blister)
25,00 €
Citroën Méhari rojo de 1971 (blister)
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Citroën Traction 11B cabriolet burdeos de 1939 (caja de plexiglás)
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L'échelle indique le rapport de réduction entre la vraie voiture et la miniature. Par exemple, à l'échelle 1/43, chaque centimètre de la miniature correspond à 43 centimètres sur le véhicule réel.
Concrètement, une Ferrari miniature au 1/18 fait environ 25-30 cm de long, tandis qu'au 1/43 elle mesure approximativement 10 cm.
Nos miniatures sont proposées principalement aux échelles 1/43, 1/24, 1/18 et 1/87 (HO). L'échelle est systématiquement indiquée dans la fiche produit.
Plus le second chiffre est petit, plus la miniature est grande (ex: 1/18 est plus grande qu'1/43).
Oui, chaque miniature est systématiquement livrée dans sa boîte de protection. Cette boîte préserve la valeur de collection et protège votre miniature de la poussière et des chocs.
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